Es probable que haya escuchado los términos ITS (infección de transmisión sexual) y ETS (enfermedad de transmisión sexual) usarse indistintamente, y ambos probablemente le traigan a la mente el herpes, la clamidia y otras afecciones de transmisión sexual. Aunque los términos están estrechamente relacionados, no significan exactamente lo mismo. Siga leyendo para profundizar en la distinción entre ambos y aclarar las conversaciones sobre prevención, tratamiento y reducción del estigma.
Definición de las ITS
Las ITS, o infecciones de transmisión sexual, ocurren cuando un patógeno, como un virus, una bacteria o un parásito, se transmite a través del contacto sexual. Muchas ITS no causan síntomas notables, especialmente en sus etapas iniciales, lo que significa que alguien puede tener (y transmitir) una infección sin saberlo. Algunos ejemplos de ITS incluyen:
Definición de las ETS
Mientras que una ITS se refiere a la infección en sí, una ETS, o enfermedad de transmisión sexual, representa lo que puede suceder si la infección no se trata o progresa. En otras palabras, las ETS se desarrollan cuando las infecciones causan síntomas o complicaciones. Estos son algunos ejemplos de cómo podría verse esa progresión:
- La clamidia sin tratar puede derivar en enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), una ETS grave.
- Las infecciones por VPH pueden provocar verrugas genitales o incluso cáncer de cuello uterino.
Diferencias clave entre ITS y ETS
Ahora que sabemos qué son las ITS y las ETS, ¿en qué se diferencian? Aunque los dos términos se usan a menudo indistintamente, representan diferentes etapas de una afección de transmisión sexual.
Infección frente a enfermedad
La diferencia principal radica en los términos mismos: una infección se refiere a la presencia de un patógeno en el cuerpo, mientras que una enfermedad indica que la infección ha causado daños o síntomas.
- ITS: Asintomático (sin síntomas visibles) o etapas iniciales leves de un patógeno transmitido
- ETS: Etapa avanzada con síntomas notables o problemas de salud
¿Por qué el cambio hacia "ITS"?
Es posible que haya notado que "ITS" se usa más comúnmente hoy en día que "ETS". Este cambio no es accidental. He aquí por qué los proveedores de atención médica prefieren el término ITS:
- Reducción del estigma: El término "enfermedad" puede sonar más grave o permanente, lo que podría disuadir a las personas de buscar pruebas o tratamiento.
- Precisión: No todas las infecciones de transmisión sexual derivan en enfermedades, y muchas son tratables antes de que causen complicaciones.
- Enfoque en la prevención: Destacar las infecciones enfatiza la detección y el tratamiento tempranos, haciendo que los esfuerzos de prevención sean más accesibles.
Conceptos erróneos comunes sobre las ITS y las ETS
Aunque los términos ITS y ETS se comprenden cada vez más, todavía existen muchos conceptos erróneos sobre lo que significan y cómo se transmiten. Abordemos algunos de los mitos más comunes.
¿Puedo tener una ITS si no presento síntomas?
Uno de los mayores conceptos erróneos es que si no tienes síntomas, significa que estás libre de infección; esto no es cierto. Muchas ITS no causan síntomas, especialmente en sus etapas iniciales, pero aún pueden transmitirse a otras personas y causar problemas médicos más graves a largo plazo.
¿Son permanentes las ITS?
También es un mito que todas las ITS sean una condición de por vida. Si bien algunas, como el herpes, las verrugas, el VPH y el VIH son condiciones crónicas, otras —como la sífilis, la gonorrea y la clamidia— pueden curarse por completo con un tratamiento oportuno.
¿Puedo contraer una ITS o ETS al tener relaciones sexuales?
Otro concepto erróneo común es que las ITS y ETS solo pueden transmitirse a través de sexo vaginal o anal con penetración. Sin embargo, muchas infecciones pueden propagarse mediante otras formas de actividad sexual, como el sexo oral o el contacto piel con piel. Por ejemplo:
- El VPH y el herpes pueden transmitirse a través del contacto íntimo de piel con piel con llagas abiertas o inmediatamente después de un brote.
- La gonorrea y la clamidia pueden transmitirse durante el sexo oral.


Por qué es importante hacerse pruebas
Independientemente de si hay síntomas presentes o no, hacerse pruebas es fundamental para controlar tanto las ITS como las ETS. Realizarse pruebas de forma regular es un paso importante para protegerte a ti y a tus parejas.
También es importante hacerse pruebas en todas las zonas donde tengas relaciones sexuales. A veces, las personas pueden tener una infección en la garganta pero no en los genitales. Las pruebas de "tres sitios" cubren la zona oral, anal y peneana/vaginal para que puedas obtener la mayor cantidad de información posible, y están disponibles en muchas clínicas.
Los chequeos regulares ayudan a:
- Identificar infecciones antes de que causen complicaciones
- Prevenir la transmisión a las parejas
- Reducir la prevalencia general de ITS y ETS en tu comunidad
Cómo protegerte
La prevención es siempre la primera línea de defensa contra las infecciones, y hay muchas medidas que puedes tomar para protegerte y reducir el riesgo de contraer o transmitir ITS y ETS.
Usa protección
Los condones y las barreras de látex son herramientas eficaces para reducir el riesgo de transmisión de ITS y ETS, ya que crean una barrera que impide el intercambio de fluidos corporales (como saliva, semen o flujo vaginal) durante las relaciones sexuales. Es importante usarlos de manera constante y correcta; sin embargo, ten en cuenta que, aunque reducen considerablemente el riesgo, no ofrecen una protección del 100%, especialmente en el caso de ITS que se transmiten por contacto piel con piel, como el herpes o el VPH.
Vacúnate
Las vacunas, como las del VPH y la hepatitis B, pueden prevenir algunas de las ITS más comunes. Por ejemplo, la vacuna contra el VPH protege contra las cepas responsables de la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino y verrugas genitales. La vacunación es especialmente eficaz cuando se administra antes de iniciar la actividad sexual, pero es beneficiosa a cualquier edad si aún no te has vacunado.
Comunícate con tus parejas
Tener conversaciones abiertas y honestas sobre la salud sexual y el historial de pruebas es fundamental para la prevención. Hablar sobre parejas anteriores, fechas de pruebas y si alguno de los dos ha tenido síntomas puede ayudarte a tomar decisiones informadas. Aunque estas conversaciones puedan parecer incómodas al principio, son esenciales para generar confianza y garantizar la seguridad mutua.
Hazte pruebas regularmente
La frecuencia ideal para realizarte pruebas depende de tu actividad sexual y de tus factores de riesgo. Por ejemplo, las personas con múltiples parejas o aquellas que mantienen relaciones sexuales sin protección deben hacerse pruebas con mayor frecuencia. Incluso si tienes una relación monógama, realizarse pruebas de forma rutinaria es una buena práctica, ya que algunas ITS pueden permanecer latentes durante años.
Aunque las ITS y las ETS están estrechamente relacionadas, comprender la diferencia puede ayudarte a tomar el control de tu salud sexual. Al centrarnos en la prevención, la detección temprana y el tratamiento, podemos reducir el estigma y mejorar el bienestar general. Si presentas llagas orales o vaginales, picazón o ardor, es posible que tengas una infección por herpes; no tienes que esperar a una cita presencial para obtener ayuda.


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