Cuando se habla del aumento del costo de vida en Estados Unidos, la conversación suele centrarse en los precios de los alimentos y la gasolina. Pero existe un impacto más silencioso que rara vez llega a los titulares: las mujeres están cancelando citas médicas, retrasando la atención de salud reproductiva y posponiendo la maternidad, no porque lo deseen, sino porque simplemente no pueden permitírselo.
Una nueva encuesta de Hey Jane realizada en abril de 2026 a 700 mujeres estadounidenses de entre 18 y 44 años pone cifras a una realidad que muchas ya están viviendo. Los resultados son impactantes y llegan en un momento en que las presiones económicas que enfrentan las mujeres estadounidenses no muestran señales de disminuir.
Hallazgos clave

- Casi 1 de cada 3 mujeres (30.7%) ha retrasado o reconsiderado tener hijos debido a preocupaciones económicas en los últimos 12 meses.
- Casi 2 de cada 3 mujeres (63.1%) retrasaron o evitaron al menos un servicio de atención médica en los últimos 12 meses debido a costos o preocupaciones financieras.
- Más de la mitad de todas las mujeres (51.3%) no confía en poder costear un gasto médico inesperado en los próximos 12 meses. Solo el 11.6% se siente muy confiada.
- Más de 3 de cada 4 mujeres (77.9%) afirma que sería probable o muy probable que utilizara una clínica virtual para servicios de salud femenina si fuera más asequible que la atención presencial.
El panorama económico

El contexto económico en el que se toman estas decisiones es crudo. En nuestra encuesta, el 95.6% de las mujeres informó haber experimentado al menos una forma de presión económica. Además, el 40.1% asegura que su situación financiera es peor hoy que hace apenas 12 meses. Las principales presiones mencionadas fueron el aumento de los costos de los alimentos (77.7%), el incremento en los precios de la gasolina o el transporte (72.7%) y la incertidumbre general sobre la economía (50.1%).

Estas preocupaciones reflejan la realidad del costo de vida que la mayoría de las personas enfrenta actualmente, ya que todo, desde el precio del jugo de naranja hasta el correo y la gasolina , se ha disparado en el último año. Para las familias estadounidenses que ya están al límite, esta incertidumbre económica llega en el peor momento posible.
Y mientras todo esto sucede, los costos de la atención médica han aumentado; el vencimiento de los subsidios federales de la ACA y los recortes en los fondos de Medicaid elevarán aún más los costos en 2026. (En términos compuestos, se estima que los costos serán un 62% más altos en 2026 que en los niveles de 2017).
Para las mujeres, quienes ya soportan una parte desproporcionada de los costos de atención médica, las cuentas son cada vez más difíciles de cuadrar.
Las mujeres están posponiendo su atención médica

Las consecuencias de esas cuentas se reflejan claramente en nuestros datos. Casi 2 de cada 3 mujeres (63.1%) retrasaron o evitaron al menos un servicio de atención médica en los últimos 12 meses debido a preocupaciones financieras o de costos. La atención dental fue el servicio más pospuesto (42.7%), seguido de los chequeos médicos anuales (28.9%), las citas de salud mental (22.9%) y los exámenes ginecológicos (20.3%).

Entre quienes retrasaron la atención médica, el 45.9% señaló el costo como la razón principal, y el 20.1% mencionó la falta de seguro o una cobertura inadecuada. En conjunto, esto significa que casi 2 de cada 3 mujeres que omitieron la atención no lo hicieron por inconveniencia o preferencia, sino por barreras financieras.

La vulnerabilidad financiera es profunda: el 51.3% de las mujeres en nuestra encuesta afirmó no estar segura de poder costear un gasto médico inesperado en los próximos 12 meses. Solo el 11.6% se siente muy segura. Cuando la atención médica se convierte en un lujo, los costos a largo plazo —tanto para las personas como para el sistema de salud— son elevados.


El acceso a la salud reproductiva está en riesgo

La presión económica no se limita a los chequeos de rutina; también está afectando la atención de salud reproductiva.
En nuestra encuesta, el 34.9% de las mujeres indicó que necesitó o buscó acceso a servicios de salud reproductiva (incluyendo anticonceptivos, pruebas de ITS y atención relacionada con el embarazo) en los últimos 12 meses. Entre esas mujeres:
- el 36.9% retrasó la atención debido a costos o preocupaciones financieras, aunque finalmente pudo acceder a ella
- el 28.7% tuvo que recortar gastos en otras áreas para poder costear la atención
- el 11.5% no pudo acceder en absoluto a la atención que necesitaba debido a costos o preocupaciones financieras

Que una de cada diez mujeres no pueda acceder a la atención reproductiva representa una brecha de acceso significativa y prevenible. Estados Unidos ya tiene una de las tasas más altas de mujeres que omiten o retrasan la atención necesaria debido al costo entre las naciones de altos ingresos, y es el único país desarrollado sin una cobertura de salud universal. Las condiciones económicas del último año están agravando una situación que ya era difícil.
Tener hijos se está posponiendo

Los resultados de nuestra encuesta muestran que la presión económica está transformando las decisiones sobre si tener hijos y cuándo tenerlos. Casi 1 de cada 3 mujeres (30.7%) ha retrasado o reconsiderado tener hijos debido a preocupaciones económicas en los últimos 12 meses.

Los factores que impulsan esa decisión reflejan todo el peso del clima económico actual:
- Costo de criar a un hijo: 40.3%
- Costos de vivienda: 38.9%
- Costos de atención médica: 37.3%
- Costos de gasolina o transporte: 32.3%
- Inestabilidad laboral o financiera: 31.6%
Lo que queda claro es que ninguna solución económica aislada (ya sea la reducción del precio de la gasolina, de los costos de vivienda o de la factura del supermercado) resolverá por completo esta tensión económica que sienten las mujeres al planificar su familia. Para garantizar que las mujeres puedan decidir libremente si quieren ser madres, cuándo y cómo, deben existir esfuerzos integrales que aborden la asequibilidad.
La atención virtual se percibe como una solución

Sin embargo, nuestros datos ofrecen una señal significativa de esperanza. Las mujeres no se limitan a aceptar el statu quo. Están buscando activamente vías de atención más asequibles, y la atención virtual es una opción importante para ellas.
El 46.4% de las mujeres encuestadas ya ha utilizado un servicio de telemedicina o atención médica virtual en los últimos 12 meses. Y el 77.9% afirma que sería probable o muy probable que utilizara una clínica virtual para servicios de salud femenina si fuera más asequible que la atención presencial.

Ese interés por la atención virtual refleja un cambio más amplio en la forma en que las mujeres consideran el acceso a los servicios de salud. Cuando el costo y la falta de conveniencia son barreras para la atención presencial, la telesalud ofrece una forma de sortear ambos obstáculos. En el caso de la salud reproductiva en particular —donde el acceso puede verse limitado por la geografía, el costo y el estigma—, la atención virtual tiene el potencial de cerrar las brechas que el sistema de salud tradicional ha dejado abiertas. Como una de las pocas clínicas virtuales que ofrece atención de salud reproductiva y sexual aceptando seguros (tanto públicos como privados), además de ofrecer precios basados en una escala móvil según los ingresos para nuestras pacientes que pagan por cuenta propia, en Hey Jane nos esforzamos por hacer que la atención sea lo más asequible posible. Porque creemos que ninguna mujer debería tener que elegir entre su estabilidad financiera y su salud.
Estos hallazgos son un llamado a la acción —para los legisladores, los empleadores y el sistema de salud— para que tomen en serio la forma en que la presión económica está erosionando silenciosamente la salud de las mujeres. Y son un recordatorio de que la atención virtual accesible y asequible no es una comodidad. Para millones de mujeres en este momento, es una necesidad.



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